1 nov 2010

Hace tiempo que no pensaba en ello

sabíamos que nunca volveríamos a encontrarnos

y me murmuraste al oído después de tu beso...

No llegué a oírte, o no lo recuerdo.

Otra vez oigo ese susurro.

¡No!, no quiero oírlo nunca más,

ya es tarde para escuchar,

mi corazón es ahora oscuro.

Ya no lo recuerdo:

ni tus ojos, ni tu boca, siquiera tu pelo.

Tuve que huir a otro mundo

huía de tus palabras,

cada día otra cosa significaban

alegría, pena o amor

nunca más oiré ese rumor.

Tristes pozos profundos

tu sonrisa ahora dibujo

papeles en blanco, ya no la veo.

Evoco tu cuerpo en ese espejo:

tu vestido blanco

tus zapatos negros

mi corazón palpitando al verte

Y sin embargo, no puedo reconocerte.





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29 oct 2010

Instantánea.

El agua recupera lo que es suyo

Ni metal, ni cemento, sólo tierra.

El campo era desnudo,

El río era libre

Y el agua besaba la piedra.

Ahora oculta, rebelde, el camino,

Charco que discurre silencioso

Frente al caminante perdido

Bastón improvisado,

Pelo escondido,

Ojos marrones,

Mirada sombría

¡Y asombrada!

La roca se deshace,

En el cielo se pule.

Pájaros observan

Sin poder bajar,

Sólo hay agua

Y una mochila sin pasar,

Llevan horas de ducha

¡ya es hora de echar a volar!.

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25 oct 2010

RW

Real World Post´s telegraph: Ciudad destruida por un ataque nuclear. Suburbios terroristas del exterior atacan el Mundo. Rebelión sofocada con la eliminación de la mitad de la población que sustentaba a los asesinos en sus poblados.


-¡Cuántos grises veo a nuestro alrededor! Repulsivo. Y pensar que hace sólo unos pocos años nadie había oído hablar de ellos siquiera… Resulta descorazonador verlos andar por las calles de las ciudades del Mundo Real (son incapaces de considerar reales a las miles de personas que siguen en las mismas condiciones que hace un siglo), con sus corbatas iguales, sus trajes fotocopiados y sus rostros clonados. Avanzan como una fila de hormigas siguiendo las feromonas del dinero y portando una carga más de ochenta veces su peso, la carga del ochenta por ciento de la población mundial que subsiste gracias al sistema que les permite ser ellos mismos, ser Grises.

No todo el mundo puede ser Gris. Es necesario nacer dentro del 2% adecuado. Una vez ahí se necesita no tener ninguna anomalía genética en tu familia que te permita pensar. Y ya todo sigue su curso. Desde tu más tierna infancia comienzas tu formación espartana. No necesitas más armas que tu pluma montblanc ni más compañero de fatigas que tu portátil. Pero es necesaria la disciplina militar, el no dudar a la hora de retirar el seguro a un moribundo, de salvar a un rico mafioso de la cárcel o de experimentar en poblaciones pobres por todo el mundo.

Ningún Gris tendría la ocurrencia de incumplir la ley. Simplemente no podría tener ocurrencia alguna, el margen de la ley de la plata es mucho más ancho, el negocio de la droga es para ignorantes que no saben que el presupuesto de cualquier estado es una mejor inversión.

Desprecio todo en ellos. Su imagen camaleónica, sus barrigas ocultas por un buen entrenador y su tejido gris casi inexistente.

-Creo que has nacido en el siglo equivocado, cariño

-Quizás en el milenio equivocado.

-Deberíamos anular la boda, no quiero casarme de blanco yendo tú de negro, correríamos el riesgo de tener un hijo Gris.

-No solo la boda, hay que dejarlo todo.

-Empecemos por dejar el Mundo Real como realmente tendría que estar.

-Um, te quiero, ¿sabes?

-Yo también. Pulsa el detonador antes de irte.


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21 oct 2010

Bucle

Tus oscuros ojos reflejan luz
La luz de una estrella que ya murió.
Haz, que muerto, vivirá más que yo.
Foco que alumbrará también mi ataúd.

Tu pelo me quiere oler a azahar,
Azahar antiguo como la luna.
Tus palabras fueron dichas, sin duda,
Ningún sonido se atreve a sonar.

Ninguna senda se abre frente a mi,
No existen comarcas que descubrir
Levemente cambiamos lo de ayer:
Lo que es, fue y está destinado a ser

Nada que hagamos es original
Sólo es nuestro y único, nuestro final.

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15 oct 2010

Entradas de diario.

Me llega tu olor lejano

El aire que tú has respirado,

En mis manos tu cintura

Baila mientras sudamos,

Tu pelo ocultaba tus labios

Caemos rendidos, exhaustos

Unidos en un fuerte abrazo

Ninguno puede dormir, nos miramos

Siento otra vez ese momento

Puedo ver tu pupila frente a mí,

Tu brazo vuelve a estar en mi pecho

Las paredes se mueven de nuevo.

No sé cómo llegó este recuerdo

Si hace semanas de aquello…

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27 sept 2010

Réquiem

No es un día de otoño, ya saben, el día de cielo oscuro, humedad y hojas marrones saltando de los árboles. Por suerte tampoco es de esos días de invierno (de las películas, yo no he visto ninguno aquí) que te obligan a tener más pieles que una cebolla y en los cuales la nieve parece una gruesa moqueta.

Hoy hace un día normal en mi ciudad (un esquimal diría que hace calor y un congoleño tendría anorak), puedes salir en camisa y pantalón cortos y sentir frío, calor y frío de nuevo al caer la noche. Son irritantes tantos cambios de temperatura, al menos lo eran, hoy me libro gracias a la medicación que tomé anoche. Era necesario, tenía un funeral y debía estar preparado, no quería faltar ni desmoronarme, tengo que parecer fuerte delante de todos, necesitan creer en algo en este momento, éramos íntimos y, pese a alguna disputa puntual, los mejores juntos y poca cosa solos.

Salí demasiado tarde del hospital anoche (de ahí las pastillas), por lo que casi llego tarde al cementerio, nada de misas previas. Al acercarme casi olía la sangre de las paredes, las lágrimas de las lápidas y la colonia de los asistentes, casi, pero gracias a las milagrosas píldoras me ahorré el hedor. No sé quién es capaz de perfumarse en un entierro, en ese momento la gente viene a ver a alguien que no eres tú, tu no importas en un funeral (en casi todos) y la persona que importa no va a notar que no llevas la nueva fragancia de Hugo Boss.

Tampoco entiendo el traje. A mí personalmente es una prenda que me gusta, me resulta cómoda y además debo llevar (por mi posición), pero los demás no tienen porqué. A buen seguro que más de uno sólo llora hoy porque la corbata le asfixia. El problema es que tanta medicación ha hecho que haya olvidado los calzoncillos, acompañada de una alarmante erección, sucesión de acontecimientos que pueden ofender a muchos remilgados que ni siquiera conocían al difunto (desde luego no a la viuda, claro, ya nos conocemos de cuando éramos jóvenes).

Detesto las caras largas que veo a mi alrededor, son desconocidos que probablemente vengan por el velatorio y las gambas que conlleva. Mi difunto amigo me convenció en una ocasión cuando éramos estudiantes que, a base de bautizos, bodas, comuniones, despedidas de soltero, divorcios y funerales era capaz de vivir indefinidamente sin más gasto que el de la gasolina. Sólo consiguió vivir sin comprar nada tres semanas, pasadas las cuales todos los cáterin (incluido el que nos sirve hoy) lo reconocías y avisaban al señor de la cartera. No obstante consiguió ganarse la vida con los divorcios: cobraba la mitad que en las bodas.

Siempre he comprendido a la gente que busca inmortalizarse a través de sus acciones (y no me refiero a las que cotizan), la fama póstuma. Sé que no es más que un exceso de vanidad, que el muerto al hoyo, que el bien que no he de gozar tampoco tengo que buscar, sí, pero me hubiera gustado que hoy se decretase día de luto nacional, que la radio mentase al ilustre que nos deja, pero nada, sólo queda el consuelo que los amigos nos reunimos después de mucho.

Las pastillas me enturbian un poco la escena, pero no puedo permitírmelo, es mi primer funeral y, aunque no tengamos clérigo alguno que oficie la ceremonia, todos cumplirán con la parafernalia de despedirse y tirar algo de tierra. Estos funerales eran antes exclusivos de las películas, pero siempre nos resultaba divertida la intrigante espera de que alguien dijese realmente lo que pensaba y sentía. Como es natural nunca sucedía, pero tenía que intentarse.

Hoy dije la verdad: que sólo unos pocos conocían, que menos apreciaban y que casi a ninguno quería. Para variar nadie prestó atención, nadie escuchó más allá de unos versos. Les agradecí a todos lo que había hecho (salvo a los graciosos colecciona-calzoncillos de la funeraria). Era mi primer entierro y el último también. Mi poco pelo seguía saliendo de la barbilla. Llegué justo a tiempo, un poco más y se arma la de dios si no llego a aparecer, menos mal que con el calor la ciudad huye y no hay tráfico, de haberlo habido habría ido dando un paseo…

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25 sept 2010

Respuesta al día 23 de Septiembre

No, no estamos en un foro de debate, pero la entrada de mi compañero me hizo reflexionar sobre un tema que ya tenía claras las cosas y tengo que escribirlo (total, nadie lo va a leer):

Absurdo.
El tema de las corridas de toros es muy complicado, el que se mantenga esto es absurdo.
Es obvio que el toro de lidia se extinguiría sin el toreo (su carne es demasiado fribrosa y nadie está dispuesto a tener un toro bravo en su finca si no produce money). No obstante la solución yo siempre la he visto clara: no matemos al toro. Es obvio que no entiendo de toros por lo que acabo de decir, es más, muchos se me echarán encima diciendo que el remate es muy importante, etc. Yo solo digo una cosa, el toro tiene una dignidad que me la repanpinfla por no decir otra cosa mayor (teniendo en cuenta lo que nos importa la dignidad de los niños vietnamitas que son explotados para fabricar nuestras deportivas). El cerdo nace y lo unico que ve son 2 m2 (y ya son) y mierda y comida por todos lados que engullen por igual; y nacen para morir, para alimentarnos. Muchos se refugian en el hecho de que el toro nace para alimentar nuestra sed de arte, sed de tauromaquia o como quieran llamarlo. Ambas cosas me parecen inaceptables y antinaturales, pero como la vida moderna tiene más de moderna que de vida, si aceptamos que las gallinas (otro animal) sean maltratadas desde su nacimiento hasta su plato (si, esta vez me refiero al de usted) no veo como se echan las manos a la cabeza porque un toro que ha vivido mejor que yo (que ya es decir) sufre durante un día una muerte dura (que comparada con la de los niños en Sierra Leona es una chiste). Bien, el bicho sufre, y como somos progres vamos a prohibir las corridas, y ahora dejamos que a su primo le pongan petardos en los cuernos y que en Libera la esperanza de vida sea de 37 años.
Si es que (con acento madrileño) semos la ostia.
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21 sept 2010

Pesadillas

¿Alguna vez ha estado en el dentista?¿Le han puesto una de esas inquietantes inyecciones en la boca? Me refiero a una de esas anestesias en las que un leve pinchazo (que finges que no duele pero que, por si las moscas, recibes con los ojos cerrados) te enmudece. Estás panzarriba como un insecto muerto, con una luz deslumbrante que dirías eres el cadaver en un quirófano apunto de ser victima de un desnudo integral, digamos un desnudo orgánico. Rápidamente ves que no es así ni deja de serlo, sino todo lo contrario: el doctor te hace preguntas para relajar la tensión, pero poco a poco comienza un minucioso interrogatorio sobre tu higiene dental y tus hábitos con el tabaco, un interrogatorio durante el cual el (llamemos) matasanos te distrae mientras urga en el interior de tu cavidad bucal para extraerte esas cosas que son médicamente insanas, pero que antes eran tuyas. Finalmente, tras un tedioso rato termina y puedes ver tu querida muela del juicio (esa que te otorga tu recién adquirida madurez) en una bacía. Sabes que el resto de tu boca está intacta, no la sientes, pero sabes que está ahí. La boca te arde si tomas algo frío, tu lengua no saborea nada y, por si fuera poco, cuanto se te pase la anestesia sabes que algo te va a doler, sea lo que sea, tiene que doler.

Ahora mismo me encuentro recién salido de una intervención ortodoncística que desconozco. Duermo sin descansar, hago el amor sin amar, ¡hasta como sin degustar! Reconozco los síntomas de esta ataraxia y esta apatía sistémica, lo que no encuentro es ni el tratamiento adecuado, ni el origen de este mal. Llevo meses en los que me asaltan pesadillas, mi madre apela a mi conciencia, mi padre a mi estupidez y mi hermano… bueno, a mi hermano esto le viene un poco grande. Quizás sea un poco de todo, tal vez me sienta culpable por algo que me impulsó a hacer mi gilipollez evolutiva (crece a razón de la edad y la generación en mi familia) y tal vez hasta a mí se me quede grande esto y no pueda más que limitarme a escribirlo con al esperanza de que llegue alguien y encuentre el medicamento apropiado, yo hace mucho que renuncié a ser médico, me gusta demasiado ser paciente y automedicarme con bares, música, libros y erotismo. Es posible que no encuentre el remedio porque no quiero verlo, o que lo haya probado y no sea compatible conmigo, sea como fuere voy a tomar la medida desesperada más cobarde: voy a esperar y seguir adelante.

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