6 abr 2011

¿Por qué se olvidan?

La poesía y la política son dos cosas muy distintas y solo tienen en común a los hombres como creadores suyos y a cuanto uso indistinto hagan estos de aquellos dos.

La poesía es arte. En cambio la política es oficio y, como mucho y con optimismo excelso, es pasión y voluntad de cambio; o al menos estas son las cosas que la política habría de ser.

La poesía es un estado del alma, una manifestación de la misma escrita en versos y, a veces, en prosa; es la pugna del idioma contra lo inefable, la pugna de la mente contra el instinto, de la tinta contra el blanco folio. Por lo tanto, la poesía no es la pugna (o lucha) de clases, ni elecciones, ni democracias, ni dictaduras, y ni tan siquiera la búsqueda de libertades; la poesía es libertad pura y, como tal, está por encima de las otras, incluso está por encima del bien y del mal, de la moral y de la ética, de la razón y de lo políticamente aceptado.

Dicha esta breve reflexión sobre la poesía, digo: “ningún poeta debería ser olvidado por sus creencias”.

No hay quien desconozca que durante la dictadura fueron censurados muchos poetas por, simplemente, sus creencias; creencias tan legítimas como las de cualquiera, ya que el Hombre es libre de pensar lo que quiera, pues cuanto importa es que, al menos, piense (opinión del que os escribe). Fueron olvidados tanto Lorca, Alberti y Antonio Machado como otros tantos poetas de iguales convicciones, pero ¿y llegada la Constitución? Pues tras ella, por supuesto, éstos dejaron de ser olvidados.

Yo he nacido en una democracia más que establecida y constituida, en una plena democracia parlamentaria y liberal, pero lo que antes fue Antonio ahora lo es su hermano, Manuel, y en mis estudios ni tan siquiera fue nombrado José María Hinojosa (y si lo fue ni me acuerdo), y muy de pasada lo fue hecho Pemán.

En mi humilde opinión como escritor (siendo quizás más un escribidor que otra cosa), el trato dado a la memoria y obras de estos tres (por decir algunos, que son más) poetas españoles del siglo XX, cuyo único delito fue apoyar al bando que, vencedor, más tarde fue vencido, es un delito aún mayor que el que pudiera ser el devenido directamente de la política; que la censura, el acallamiento o el olvido es incluso peor que la pena de muerte, pues ataca a lo único que queda tras la vida: la memoria. Que, personalmente, tengo a Manuel Machado como a un poeta sólo superado por Bécquer, y a Hinojosa lo tengo, porque lo es, como el máximo exponente del surrealismo español. Y todo lo demás sólo son politiqueos y luchas inútiles que quedan por debajo del Arte, siempre imparcial, siempre humano.

Y, para terminar, un poema:

Entre el rumor de coches, de motores,
el viento lleva arrastrando por el aire, por el suelo,
las hojas verdes, la arena parda, las almas rotas.
Y el sol, casi en su cénit,
alumbra al mundo entero, o al menos medio,
y el gris se recalienta, el asfalto,
mas aún no hace calor, ya que aún es marzo.
El año aún es nuevo, todavía,
más tarde o más temprano, siempre al año,
el dicho morirá, como el pasado,
y entonces quedará un año menos
para perderme al viento, como Cicno,
para en buscarte irme, como Orfeo.

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5 abr 2011

161

¡Qué todo el mundo se calle!
Estoy harto de tantas niñerías:
Que sí, que no, que qué querías.
Nunca se habla de lo importante
Del mar, el sol y la nieve,
De tus ojos, tu mirada y tu piel
De cómo el rojo puede saber a miel
De algo que no entiende de muerte
Ojalá que todos vuelvan a ver
Y vean que se han quedado ciegos
Si siguen incapaces de ver lo que veo
Si no pueden pararse a querer.
Nadie se calla, nadie cierra los ojos
demasiado ocupados yendo y viniendo
nerviosos caminantes del infierno
infelices de no ver lo bello del rojo
que calienta sus humildes cuerpos
que arde más que el mejor de los fuegos.
Paralíticos, ciegos y mudos, tampoco oyen
Hay quien llama a sus puertas
Esperanzados, creyendo que les despiertan
Y sólo consiguen ver como sus hombros se encogen.
¡qué todo el mundo se pare!
No sé si bajarme a empujarlo
O dejar que siga rodando
Que ruede sin mí, sin arte.

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4 abr 2011

La primera

Esta es mi primera entrada, y no solo mi primera en este blog, sino en cualquiera. Dicen que la primera siempre es la más especial, y esto que dicen se puede aplicar a casi todo; que no solo es por la primera cita, la primera chica y el primer beso; también puede ser la más especial la que es la primera entrada de un blog hecha por uno; por lo tanto, también habrá de serlo esta o, al menos, habrá de intentarse.... Como tantas cosas han sido intentos y tan pocas han sido éxitos....
Como es la primera, y con la voluntad ya señalada, tocaré , como se dice, todos los palos. Y como tienen cuatro las barajas, aquí van mis cuatro cosas:

Comenzaré con un vídeo, con un fragmento de una película que Pedro me recordó cuando me invitó a la inclusión en este blog. La película, como no puede ser de otra forma, es: "El club de los poetas muertos". Y la frase, lo digo para quien no lo sepa, que dicen al levantarse es el inicio de un famoso poema de Whitman: "O captain, my captain".



Tocado un palo, ahora va otro. E hilando temas pasaré del poema del yanqui a otro poema, este europeo y también mío (no pudiendo ser lo segundo sin lo primero). No sabiendo escoger ningún poema por clasificación alguna (tema apropiado o buen estilo), pondré el último que hice, ayer mismo, que aquí leeréis:

Si no es por que la quiero, ¿por qué voy a escribir?
Puedo escribir por que el calor de este día es asfixiante
y gotas de sudor me caen desde la frente, sobra
no ya el jersey que ahora llevo y ya me quito, sino
hasta el aliento cálido y la luz que el cuerpo entero cubre;
puedo escribir por que yo escribo pensamientos
pero no todo cuanto pienso yo lo escribo, vastas luces
alumbran vastos cielos de cenizas de colores;
y por que llevan muertos ya, ya muchos niños, y no sólo
en estados de autócratas islámicos, tampoco
en islas que se mueven, de otros mundos, de otras zonas,
sino por todos cuantos mueren en el mundo; o también
podría escribir por otras cosas, más alegres, otras cosas
que no tienen por lúdicas menor una importancia,
por cosas que, aun no teniendo menos e importándome
en la medida que me importa lo demás,
nada me importan.
Podría escribir por tantas, tantas cosas
además de escribir por que te quiero...
Podría escribir por que escribiendo voy pensando en las palabras que en segundos ya serán por siempre [eternas;
por siempre ya imborradas, no olvidadas y habitantes
de la bella región supralunar donde se encuentra
el hombre que en los tiempos del augusto hijo de Roma
gritó desde la tierra hacia un oscuro, oscuro y negro, rutilante, con estrellas o sin ellas, un gran cielo
¡ego vivam!;
y por que él vivirá siempre y por que yo me moriré sin quizás nunca saber si viviré, si cuando choque
mil veces el marino contra la tan nívea playa,
después ya de cantar por mí en la orilla un par de cisnes,
alguna, alguna parte de mi alma, a un libro atada,
como se ata a alguna máquina un cuerpo a media vida,
aún exista. También puedo escribir por el deseo que me llena
en alma, alma y cuerpo; que deseo abandonar
este tierra que me vio hace tantos años ya nacer.
Tanto, tanto hay por que yo pueda escribir...
Mas si es mi poesía mi alma,
si espejos de mi espíritu,
si flechas de mi pecho...
¿qué parirán mi espíritu, alma y pecho
si no eres tú,
si no tus ojos,
si no que te amo?


Quedan dos temas, y si supe de qué hablar, ya lo he olvidado. Pues, dejaré todo lo demás que tengo que decir (que tampoco es mucho, pero algo hay), para otros días, otros momentos y otras entradas algo más cortas y menos pesadas como la que esta podría haber sido en caso de haber continuado escribiendo de cuantas cosas se me hubieran ido viniendo a la mente. Lo bueno, si es breve, dos veces bueno; y como breve no ha sido solo queda esperar que, al menos, no fuera malo.
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30 mar 2011

19(9)3

Esta poesía, por llamar de alguna manera a lo que hago, me agradó en su momento porque salió sin que hiciese ninguna corrección, y no pienso hacérselas ahora:


Quiero acariciar tus rojos pétalos,

besarlos y sorprenderme del calor,

rozar tus dedos y sentir el temblor

que se abre paso en mi interior

y, por un instante, embota mis sentidos.

No es necesario hacer nada, no lo estropeemos

hagamos lo que queramos,

para eso hemos venido,

quién necesita de motivos

al contacto de nuestras manos.

Quiero asomarme tras tu armadura,

mirar hacia abajo y ver el cielo,

saltar al vacío y encontrarlo lleno,

descubrir en tus palabras que estás segura.

Te escondes sin razón

Para protegerte de nada ni nadie,

No te dejes robar el corazón

No lo hagas, dámelo.


Gran canción para un momento sentido:

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28 mar 2011

Limitaciones.

Hoy os propongo a ver si sois capaces de resolver unos problemitas que dicen mucho de vuestra personalidad:

Une en un solo trazo los 9 puntos que aparecen debajo (usa papel, no vayas a romper la pantalla):

*   *   *
*   *   *
*   *   *

Os dejo un ratito de música para quién la necesite para concentrarse:



He aquí otro problema que requiere de cierto material visual para que ir probando, tanto este como el anterior son ideales para hacer cuando no aguantas más el aburrimiento:

Dado un triángulo formado con tres cerillas, ¿cómo consigues que sean en total cuatro triángulos iguales al original añadiendo solo tres cerillas más y sin mover las otras?

Bien, comentad las respuestas y daré la solución a continuación:
En cuanto a primero hay muchas soluciones todas igualmente ciertas, aunque es probable que no hayáis encontrado ninguna. En todo caso la forma de unir los puntos es sencilla, sólo hay que salirse del cuadrado imaginario que trazan los puntos (seguir el orden de los números)


2     *     *    3

6     *     *

*     4     1

5

Una vez vista parece completamente trivial, pero contiene un elemento que la hace muy difícil de lograr: se sale del cuadrado imaginario formado por los nueve puntos. ¿Por qué es tan raro que se nos ocurra este "truco"? Según los psicólogos de la Gestalt se debe a lo que llaman principio de cierre, por el cual tendemos a buscar la integridad de las cosas que observamos (en el caso del problema, encerrando los nueve puntos en un cuadrado imaginario).

En cuanto al los 4 triángulos, ocurre exactamente lo mismo, nadie nos dice que no podamos salirnos del plano, coloquemos las cerillas encima formando un tetraedro con todos los triángulos iguales.

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26 mar 2011

Medidas establecidas

¿Recuerdan cuando de niños les hablaban de cómo se “hizo” el sistema métrico? Yo al menos sí, pero antes de responder intenten recordar si les hablaron de cómo un litro de agua pura tiene exactamente un kilógramo y que un metro es la diezmillonésima parte de un meridiano terrestre, si no es así, ya lo saben. Quizás llegaron un poco más allá sus profesores o su curiosidad y leyeron que en un museo (por París o alrededores) había un kilo de platino iridiado y un metro del mismo material (de lo más inmutable e incorruptible). Un símbolo mundial de acuerdo lógico (y lógicamente, quienes no lo usen, no son lógicos), una referencia para las medidas en el mundo civilizado, un … un peligro.
¿Han pensado quién mide las cintas métricas y demás sistemas de medición? Obviamente uno anterior, y así inductivamente nos remontamos al caso cero, cuando una mente brillante (digo brillante porque relucía entre las guillotinas de la época) midió un meridiano terrestre y tuvo la ocurrencia de dividirlo entre diez millones, así como si nada, y… ¡diantres! ¡Era una medida manejable y (en poco tiempo) estándar!
Pues nada, ahí comienza la explosión de copias repartiendo veinte, una a cada país firmante del acuerdo. Ignorando el error en la medición del meridiano y su subsiguiente medición y marca en la barra de platino (que es posible que no fuera despreciable), ¿cuál es el error que podían cometer en la copia del original? ¿Un milímetro más o menos?, bien, para no degastar el original, se copian las copias, acumulando errores hasta que, cuando el metro se acercaba peligrosamente a la yarda, se volvería a corregir con otra copia del original.
Siempre quise ver esa barra y rasparla un poco, unos milímetros, algo imperceptible para el visitante del museo, hasta que alguien recurriera a ella y, entonces… El caos mundial. El abandono del sistema métrico tras varios derrumbes de edificios y descarrilamientos de trenes, volveríamos a contar pies, jordanas de camino, etc. La abstracción métrica, una de las primeras abstracciones que aprenden los niños, desaparecería, muriendo las ciencias que emanan de ella y volvería a casa tras raspar esos milímetros, dispuesto a laborar la tierra y pagar el diezmo.

Como habrán deducido era un niño con mala leche y mucha imaginación.

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24 mar 2011

200.

No hay luna hoy en el cielo,
la única luz, del fuego,
y los únicos ruidos, los hacemos.
El mar suena tranquilo
no sé que me susurraste al oído,
pero ya estoy en el agua
y jugamos con tu vestido:
que no quieres quitártelo,
pero que quieres bañarte conmigo,
que sólo con un beso,
que sólo la arena sea testigo.

No os preocupéis por la canción, hay que escucharla entera antes de hablar:
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21 mar 2011

186

Mira que no es nada especial:
Más guapa que algunas, menos que otras.
Pero no hay manera de poderla recordar.
No puedo mirar sus ojos oscuros
Sin acabar poco a poco cayendo
En unos pozos fríos y profundos.
Queriendo ser distante, se acerca
¡Y parece no darse cuenta!
Sin que lo sepa, le tomo un poco el pelo,
Me cree tonto, pero por dentro estoy riendo.
No, definitivamente no me conoce,
Ya me mostraré, si algún día tengo tiempo,
Prefiero seguir con máscara, con el juego.

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16 mar 2011

Epístola

No puedo dejar de escribir en la mesa
Torpemente intento atrapar tu mirada
Pero no hay manera, se me escapa
Lentamente con cada segundo que pasa.

Si dibujase mejor, tal vez enloquecería
Llenando las paredes con carboncillo
Intentando emular lo que llaman sonrisa
Y donde acaba el velo de tu vestido.

Como no puedo gritarlo, por estar prohibido
Antes de que lo olvide, lo escribo:

Atentamente y sin ningún motivo
He decidido quererte y haberte perdido
Lamento lo que no es y pudo haber sido
Pero yo también he sufrido.

En mi mente te amé escondido
Besándote todo cuanto hube podido
Arropándote si tuviste alguna vez frío.

Pero se difumina el amor sin el vino
Por eso antes de empezar, me despido
Porque alguna vez habré dolido
Y quiero empezar con buen pie, dormido.

Con cariño, nuestro destino.

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14 mar 2011

Truco de magia

Hoy vengo con un par de juegos de predestigiación matemática

En primer lugar, ¿cuánto vale serie infinita x - x + x - x + x - x + x - x + x - x + x...?

Si agrupamos de dos en dos, tenemos: (x - x) + (x - x) + (x - x) + (x - x) +... = 0 + 0 + 0 + 0... = 0

Pero si dejamos el primer uno libre, tenemos: x + (-x + x) + (-x + x) + (-x + x)... = x + 0 + 0 + 0... = x

Conclusión: 0 = x para todo x.

Luego todos los números son iguales a cero.

Y para dejar a un lado los números y traer de vuelta el pensamiento (sí, acabo de decir lo que acabo de decir):

A un jugador se le ofrecen dos cajas: una de ellas está abierta y contiene 1000 €. La otra está cerrada y puede contener o 1.000.000 € o 0 €. El jugador debe elegir entre dos alternativas: recibir el contenido de las dos cajas o sólo el de la caja cerrada.

Así dicho parece obvio que debe elegir las dos cajas. Sin embargo, el juego se complica con la presencia de un adivino perfecto que previamente a la elección del jugador hará lo siguiente: si prevé que el jugador va a la elegir solo la caja cerrada, pondrá 1.000.000 € dentro de esa caja. Si, por el contrario, prevé que el jugador elegirá llevarse el contenido de las dos cajas, dejará vacía la caja cerrada.

¿Qué debería hacer el jugador?
Piensenlo con música, que es pensar por dos.
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Tras esa pausa que habrán hecho pocos suelto la reflexión.

Se trata de la paradoja de Newcomb, y resulta irresoluble porque plantea una contradicción: la existencia de un adivino perfecto junto con la de un jugador al que se le supone libre albedrío. Tenemos que, o el adivino no es perfecto o el jugador en realidad no puede jugar con libertad.

Si alguno tiene alguna noción sobre teología, seguro que puede darme una explicación mucho más bonita (e infinitamente menos demostrable).

No obstante, me siento obligado a reflexionar sobre el tema (aunque conversar sobre esto una noche lluviosa como la de hoy, con un poco de humo alrededor de una copa, sería la perfección).
Muchas religiones estiman a un dios todopoderoso (lo que incluiría la visión del futuro). Los calvinistas ya se lo veían venir, como Dios todo lo sabe, todo lo que hagamos ya está decidido, luego hagamos las cosas bien, reflejo de nuestro futuro en un porche de nubes.
Claro, que la visión opuesta era bien distinta, estoy en la miseria, tengo que robar para alimentarme, luego iré a donde hacen barbacoa todos los días (incluyendo los domingos por la mañana, en los que el pueblo de al lado se reune en un edificio raro).

La cosa es obvia. El destino se lo busca cada uno y la iglesia siempre acierta. Para mayor gloria del señor las instituciones religiosas siempre han estado del lado del poderoso defendiendo debilmente al débil. La fe en el señor no compra el oro del vaticano, eso lo compramos todos los que vivimos en un país que otorga privilegios a una organización externa tales como:
1. Educación. Dios bendito, lamento mentarte, pero si vieras esto hasta tú te removerías del asiento, tú que creías en la elección y no el adoctrinamiento.
2. Bah, que más dá, con que consigamos eliminar el punto numero uno podemos llevarnos siglos, de modo que...

Y si me meto con la religión católica más que con ninguna otra es por el hecho de que camina entre dos aguas, entre lo actual y la edad de bronce, pero las quiero a todas por igual y ligeramente menos que a Bin-Laden.
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